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sábado, 20 de septiembre de 2014

La pareja y tú en proceso de tratamiento

Hoy quería dedicar un post para reflexionar sobre las posibles repercusiones en la pareja ante un problema de fertilidad.

En nuestro caso, cuando empezamos con los tratamientos, éramos una pareja despreocupada, feliz, con nuestras discusiones intrascendentales y de poca importancia, dedicados a nuestra vida en el pleno significado de esta. Vivíamos, y punto. Nada tenía un peso tan grande como para replantearnos nuestra forma de vida, nuestra almentación, nuestras relaciones sexuales, nuestras prioridades.... Y todo, todo eso y mucho más cambió.

Jamás hemos vuelto a ser esa pareja. Nunca más. Durante los casi 4 años que ha durado nuestro viaje hasta el embarazo, hemos pasado de todo. La desesperación casi rompe nuestra relación en dos ocasiones, una después de un aborto, y la otra, paradójicamente, justo al saber que estaba embarazada. Diréis alaa! ¿Cómo que después del embarazo? Pues sí, así de quebrada estaba nuestra relación. Tengo que decir que amo a mi pareja, la amo hasta puntos que jamés llegué ni jamas llegaré con nadie. Lo amo hasta los topes, hasta en sus cosas no tan buenas, hasta cuando me enfado mucho y salgo de casa a caminar para no discutir. Sí, lo amo mucho pero hemos pasado por 4 años que han sido una auténtica odisea. Nos hemos conocido más, nos hemos discutido más, y nos hemos amado mucho más de lo que nos amábamos antes de todo el proceso. Pero tengo que reconocer que el camino ha sido larguísimo, y la cuesta muy para arriba.


A veces pienso que nuestra relación necesitaba un trago así, necesitábamos conocernos a fondo para afrontar nuestra paternidad. Quizás es una manera de quitarle importancia a lo pasado, pero también creo que algo bueno le tendré que sacar no? jeje...

El otro día, viajando en tren , pensé en un posible decálogo de consejos a seguir ante un proceso como el de los tratamientos de fertilidad.  Lo comparto por si algun@ cree que pueda ayudarle en su viaje.
Ahí voy!

1. Nadie tiene la culpa. Ahora diréis. Claro mujer! Es un problema de pareja, como le voy a dar la culpa a él, o a mi, que cruel!!! Bueno, pues lo repito. Nadie tiene la culpa. Tú no eres culpable, él no es culpable. En el camino de la vida a veces nos encontramos con ciertos retos, a vivir en pareja o incluso solos, y no hay comparación que valga. Aunque la prima de tu amiga, que se droga y tiene 18 años se haya quedado embarazada, aunque intentes compararte y preguntarte POR QUÉ, no hay explicación. No te rompas más preguntándote cosas que no se pueden contestar. Es así y ya. LUCHA.

2. Pasa tiempo sol@. Dedícate un tiempo, un ratito a la semana, o al día para separarte de la rutina y respirar. Puede ser un paseo, una sesión de yoga, de spinning, de lectura, de meditación... lo que sea, pero ámate mucho un ratito al día. A mi me ayudó prepararme un espacio de la habitación para retirarme ahí antes de cenar cada día. En  mi caso hacía yoga y después relajación. Parece mentira, pero te ayuda a relativizar el momento que estas viviendo e incluso a tomar lo bonito del proceso, a calmarte y reunirte después con tu pareja con un poco más de sosiego.

3. Pasad tiempo junt@s. Sí, todo lo contrario a lo anterior. Y pasar tiempo juntos no son los últimos ratitos del día mirando una peli, o lo que sea que dén en la tele. Eso es evadirse al último ratito del día, y no está mal, pero no es ratito juntos. ratito juntos es ir a cenar, aunque sea una tortilla casera en la playa, dar un paseo, aunque sea en silencio. Es ir a hacer un café por la tarde, contaros cómo ha ido el día. Es levantaros tempranito el sábado para ir a caminar por la montaña. Ahí es donde nosotros fallamos en su momento. Empezamos a evadirnos, y evadirnos... Hasta que nos dimos cuenta que casi no hacíamos más que estar con otra gente o pasarnos el fin de semana en casa padres o suegros y poquísimo más. Hay que salir, cambiar de aire, escapaditas, cenitas, lo que sea, pero hay que mantener esa llamita encendida.



4. Poneros límites. Si estais haciendo tratamientos, pensad en un límite. Cuántos tratamientos, cuántos meses, lo que sea, pero planificad. A mi me desesperaba cuando un tratamiento no funcionaba, no saber cuándo nos volveríamos a poner, y hasta cuándo seguiríamos probando. Medir cuánto estrés te causa cada tratamiento y ser realista en el tiempo de descanso emocional entre negativo y nuevo intento. En nuestro caso, hubo veces que necesité más de medio año de recuperación, y hubo otras que fueron un mes tras otro.

5. Un@ psicólog@ es genial. Y no es un tópico. Es lo mejor que hice en todos mis 4 años de intentonas. Fué un bálsamo que calmó el dolor, la desesperanza, la rabia, la tristeza y la desesperación. Me hizo cojer un impulso brutal, en un momento crucial. Casualmente, justo antes de mi primer positivo, de mi actual embarazo. Os lo recomiedo mucho, mucho, mucho.



6. Deja de asistir un tiempo a reuniones que no te apetezcan. No se trata de desaparecer del mapa. Yo me puse el límite de 4-6 personas como mucho, contando a mi pareja y a mí. Y tenía que ser gente de confianza, que respetara si necesitaba contar mi historia y que no se incomodaran si me ponía a llorar. Gente con quien pudiera ser sincera de verdad. Dejé de asistir a barbacoas multitudinarias con bebés por todos sitios y donde se me preguntara "y vosotros para cuando". Dejé de ir a sitios por compromiso, porque era un momento muy delicado de mi vida y lo único que necesitaba era respeto y mucho cariño.

7. Interioriza esta frase: "La gente solo entiende lo que ha vivido." Me la dijo una buena amiga que quedó embarazada por FIV tras 10 años de tratamiento. Y me ayudó a calmar mucho la rabia que me daban ciertos comentarios llegados incluso de gente que me quería.

8. Confía y ten humor. Cierto optimismo hace más llevadera la vida, y la verdad es que tampoco quedan muchas otras opciones si no te quieres amargar la vida en serio. Éste es un viaje que puede ser largo, corto, duro o más llevadero, pero es una auténtica putada mierda tenerlo que hacer. Es caro, provoca cansancio y desgaste emocional. Te pone en la cuerda floja a tí y a todo lo que creías que era tu derecho, como por ejemplo quedar embarazada, más o menos cuando lo decidas y haciendo el amor con tu pareja.

9. Ten un@ o dos confidentes. Alguien que no sea tu pareja, para poderte desfogar, para hablar de tí, de tu búsqueda, de tu realidad. Basta de tabúes.

10. Como no desde este blog te digo: encuentra gente que esté pasando por lo mismo que tú. Sí, mal de muchos consuelo de tontos no? Pues no!! Nadie comprenderá lo que estas pasando mejor que alguien que está pasando por lo mismo. ¿Recuerdas? "La gente solo entiende lo que ha vivido" . Blogs, twiter, facebook... Por suerte en las redes sociales y el espacio virtual hay gente que esta dispuesta a compartir sus vivencias e incluso a desvirtualizarse para tener una relación de amistad, gente que pasa por lo mismo que tú y que son un verdadero apoyo.

Espero que este larguísimo post sirva a algun@ en su camino. Este decálogo, llegado ya al término de mi viaje, creo que me hubiese ayudado a estar mejor, a vivir mejor esta experiencia con mi pareja. Aun así, mirad todo lo que aprendí, y todo lo que superamos pese a todo, mi pareja y yo.

También hay que decir que perdí a algun amigo en el camino. Así son  estas cosas verdad? Los temporales de la vida se llevan árboles sin arraigar suficiente.. y la verdad es que también me alegro de ello, ahora sé quiénes son mis amigos.




Un besazo, hasta pronto.


martes, 2 de septiembre de 2014

De vuelta...

Y aquí estamos de nuevo...
Casi no me ha dado tiempo de desconectar, pero bueno, hemos hecho lo que se ha podido. Este año tan solo una semanita a los pirineos, me encanta perderme entre montañas con su fresquito, sus ríos y sus noches estrelladas. Hemos hablado mucho de lo que va a cambiar el panorama el año que viene en estas fechas. Fantaseamos cada día con los viajes que podremos hacer con la bebota, qué cosas le van a gustar ver, y cuan orgullosos estaremos de poder ser una família con baby por fin. Tantos veranos imaginando un futuro incierto, y me parece un sueño estar pasando por fin por MI embarazo. Siguen habiendo bebés a mi alrededor, y partos, y visitas al hospital a nuevos habitantes de la vida... Pero es tan distinto, se afronta de una manera tan distinta... Ya no tengo que entrar forzando aquella sonrisa a habitaciones con ese olor a bebé, a ilusión y alegría. Ahora puedo felicitar relajada a esas amigas dando pecho, y me acuerdo tanto de los momentos vividos, de tan largo camino... Es tan injusto que tengamos que pasar por esto! Pero aprovecho para contaros que jamás, hace un año, hubiese creído a nadie que me contara que hoy estaría a 4 meses escasos de dar a luz, llenando la habitación de ropita y cacharritos inútiles para mi primera hija.

Aprovecho para contaros que hay algo en el hecho de confiar en la vida, en respirar profundo cuando falte el aire. En sonreír cuando casi no se tienen fuerzas... Hay algo que hace posible todo, casi siempre es una mera cuestión de tiempo. Y lo digo yo, que me rebentaba la puñeterita frase de "tiempo al tiempo", o "todo llegará..". Casi me llegaba a los oídos en el mismo momento que llegaban las ganas de mandar a dicho individuo a la mierda porra.





Sí, ya sé que la foto muy veraniega no es, pero es de la zona donde hemos veraneado, una vaquita que me miraba insistente para que le hiciera su retrato!!